El humor en la matemática es cosa seria por Gabriela Español
Cuando los nuevos enfoques matemáticos admiten el uso del humor en el desarrollo de nuestras clases ganamos todos: los alumnos y los docentes.

En la educación de la matemática se ha venido planteando un desafío en relación a las maneras en que los conocimientos específicos podrían ser comunicados y volcados en las aulas de todos los niveles educativos.
Algunas herramientas novedosas se esgrimieron en los últimos años con la intención de tender puentes de comunicación entre estudiantes y docentes que sean más eficientes a la hora de educar en esta ciencia que tantos sinsabores y resquemores les trajo a millones de niños y jóvenes (y por qué no adultos) y que les permite a muchos de ellos decir de la matemática, ni más ni menos, que es una creación diabólica.
Estrategias, más acordes a los tiempos que corren, son ensayadas en las aulas a lo largo de todo el mundo con el objetivo de establecer una relación con el educando más realista, más significativa pero, por sobre todo, que admita mayor despliegue de creatividad, de espíritu crítico y de curiosidad. Es aquí donde el humor cumple un papel importante cuando se trata de pensar en instrumentos y habilidades menos tradicionales para enseñar matemáticas que, contrariamente a lo que se puede pensar, son cosa seria pero no por eso aburrida.
Es lógico creer que en las universidades, donde las matemáticas llegan a un nivel de abstracción de difícil entendimiento, no haya demasiado lugar para el humor matemático por la complejidad de dicha relación y por la importancia que cobran otros menesteres en el aprendizaje de las matemáticas superiores. Sin embargo, si hablamos de niveles primarios, secundarios y de formación de docentes, sí estamos en condiciones de restregarnos las manos y, poniendo cara de genios locos, lanzarnos a la aventura que supone reírse con y de la matemática.
Existen múltiples maneras de mostrar cómo incluimos el humor en nuestras clases. Como punto de partida el humor permite establecer un clima grato para desplegar algunas ideas que de otra manera resultarían confusas. Es en este sentido en el que el poder del humor radica en la posibilidad que tiene de romper esquemas. Son clásicos los prejuicios que encierra la enseñanza de la matemática (materia filtro, asignatura aburrida, solo para entendidos, etc.) y cuando bajo la acción del humor las defensas caen y los escrúpulos y las desconfianzas se corren dejando paso a la curiosidad, la motivación y el interés, todo empieza a fluir con más naturalidad y menos aprensión. Seguramente dificultades y resultados no satisfactorios seguirán apareciendo, pero la idea pasa por desdramatizar la relación docente-alumno-matemáticas; idea que tanto necesita de un profesor flexible y predispuesto a apartarse un poco del lugar tradicional del docente de matemática como de debates sobre la didáctica de esta disciplina a cargo de los investigadores y estudiosos que intervienen e intervendrán en la formación de las nuevas generaciones de profesores, por medio de todos los trabajos redactados y los que se seguirán escribiendo tendiendo en una dirección sumamente novedosa en la manera de enseñar y aprender matemática.
Hay una cantidad ilimitada de imágenes cómicas vinculadas con esta temática repartidas por el mundo, que tienen la estética de la historieta y que impactan sensiblemente en la percepción tradicional de las clases de matemática, y que perfectamente pueden vestir las aulas de los colegios e institutos con el único fin de volver más agradable un ambiente que, de por sí, nos coloca en una postura por demás recelosa. Existen otro tipo de imágenes cuyos contenidos tienen relación directa con algún aspecto formal de la matemática, con elementos de uso habitual que se vinculan con las matemáticas o con circunstancias ideales para cuyo entendimiento se hace necesario el empleo de nociones y conceptos matemáticos.
Los países precursores en la producción, comunicación y empleo de historietas y viñetas en todos los estilos antes nombrados son Bélgica y Francia; no son los únicos en la actualidad, por supuesto, pero son los que primero se han tomado el tema seriamente. En Inglaterra con Ian Stewart, en Francia con Jean- Pierre Petit y en España con Pablo Flores encontramos exponentes, de los muchos que hay en el mundo, que participan en el abordaje de estas cuestiones. Se han elaborado revistas (Plot, Math-jeunes, Math école, etc.), textos de divulgación (“El cómic y la motivación matemática”, “Humor gráfico para la enseñanza y el aprendizaje del azar”, “Dados y datos. Cómic hacia la estadística con probabilidad 0,95 de serlo”, “Topologicón”, etc.), libros de estudio (“La estadística en cómic”, “Humor gráfico en el aula de matemáticas”, “Ah, los bonitos grupos”, etc.) y mucho material en el que el cómic matemático permite acercar conceptos organizados en mensajes visuales acordes a estos tiempos en los que las imágenes (de toda índole) adquieren, muchas veces, una relevancia próxima al agobio.
Hay tantas posibilidades de conjugar el humor con las matemáticas como profesores hay, basta con ser creativos y sacar nuestra parte histriónica en la elaboración y ejecución de nuestras clases. Algunos ejemplos que a mí particularmente me divierten son:
* Cartel con la imagen de Moisés con las tablas de los mandamientos entre los que se destaca el último: NO DIVIDIRAS POR CERO.
* Dos amigos están mirando un plano en una historieta y uno de ellos dice: “nos quedan 100 km para llegar” y el otro le responde: “ya te dije que trajeras un mapa más pequeño”.
* En una lámina hay un personaje que tiene tres calculadoras por un lado y otras dos por otro. Al sumarlas le da que tiene 5 calculadoras en total y para comprobar que el resultado es cierto usa una de ellas.
*La representación de un ser monstruoso que, entre rayos y centellas, sentencia de manera amenazante (que mas que miedo mete risa): “NO TE ATREVAS A DISTRIBUIR LA POTENCIA EN LA SUMA”.
*Una imagen con dos chicos, uno de los cuales se está comiendo dos manzanas. El otro lo mira con ironía y le dice: “desconfío de la estadística”, ¿por qué? pregunta el primero, a lo que le responde: “porque la estadística diría que en esta circunstancia cada uno de nosotros nos comimos una manzana”.
* El dibujo de un pizarrón lleno de fórmulas y símbolos matemáticos, frente al cual un personaje muy parecido a “un profesor chiflado” se pregunta ¿cuánto es 2 x 2? como si eso fuese lo más difícil de entender en la escena.
Algunas de las situaciones planteadas obligan a debatir determinados temas a pesar de que la primera impresión sea la de un simple chiste o la representación de un momento humorístico; no obstante, otras nos permiten resolver cuestiones que en su origen, desarrollo o resultado está involucrado el componente del humor, por ejemplo:
* El profesor entra a la clase y le dice a sus estudiantes que espera que en el examen de mañana todos se saquen una nota por encima de la media. El disparador ya está planteado: ¿todos entendieron la consigna? ¿qué significa una nota por encima de la media?
* La probabilidad de tener un accidente de tránsito aumenta con el tiempo que pasas en la calle. Por lo tanto, cuanto más rápido conduzcas, menor es la probabilidad de que tengas un accidente. El 33 % de los accidentes mortales involucran a alguien que ha bebido. Por lo tanto, el 67 % restante ha sido causado por alguien que no había bebido. A la vista de esto y de lo anterior, está claro que la forma más segura de conducir es ir borracho y a gran velocidad. Es evidente que semejante texto lo menos que produce es una necesidad imperiosa de aclarar y así seguir introduciendo el tema de la estadística y la probabilidad.
* En cierta ocasión le preguntaron a un vendedor que como podía vender tan baratos sus sándwiches de conejo, a lo que respondió: “bueno, tengo que admitir que hay un poco de carne de caballo, pero la mezcla es solo 50:50; uso el mismo número de conejos que de caballos” (Daniel Huff, “Como mentir con la estadística”).
* Un estadístico podría meter su cabeza en un horno y sus pies en hielo y decir que en promedio se encuentra bien.
* El enunciado de un problema sobre edades de un hijo y una madre en el que se debe plantear la ecuación y luego su resolución tiene como cuestionamiento: ¿dónde está el padre? Así propuesto no se destaca del resto de problemas parecidos, lo que tiene de diferente es que la solución determina que el padre está en ese momento en la cama con la mamá.
* El profesor entre en la clase y haciendo parar a cualquiera de sus estudiantes le dice que en ese momento en el colegio hay 2 personas más, por lo menos, que cumplen años el mismo día que él. El análisis que sigue a dicha situación permite una circulación en el aula de múltiples ideas tendientes a explicar algo más cercano a un juego de magia que a una cuestión matemática. Es menester aclarar que con la base de la argumentación planteada hay infinidad de situaciones en las que el sentido común a veces tambalea un poco.
* Los juegos con una serie de pasos que involucran números y que el docente va guiando para que hagan los estudiantes y que termina dando el número que de antemano determina el profesor o el alumno. Muchos de estos juegos se parecen más a un paso de magia que a otra cosa.
* Las situaciones que comprenden análisis lógicos y sus planteos mueven a risa porque están más cerca de ser consideradas una broma que de representar un desafío lógico-matemático a resolver.
* Los nunca bien ponderados “absurdos matemáticos” que, ante la sorpresa del auditorio, termina dando cosas tales como que: 1 = 2 por ejemplo.
Debo reconocer que el tema me apasiona pero, solo por falta de espacio, no puedo seguir exponiendo actividades propias y ajenas en las que el humor y la matemática conforman una pareja amorosa y proporcionan el contexto en el que muchos conceptos tienen sentido y logran que se aprecie la necesidad de una matemática alejada de una fría cuenta o de un ejercicio tipo para parecerse a una matemática más realista y menos acartonada.
Hemos recorrido un largo camino, a veces con desasosiego en otras ocasiones con mejor suerte, tratando de modificar en algo el “historial maléfico” que, maliciosamente, se ha erigido alrededor de las matemáticas, pero siempre con la idea de que si una sola cosa tuviéramos que rescatar como para no desistir en el intento, es la felicidad y la alegría que muchos sentimos en el quehacer matemático.
