El camino del exceso tecnológico y el reino de la sabiduría por Pablo S. Fantini

Es posible que sin darnos cuenta, todos nosotros, los seres humanos, hayamos dedicado gran parte de nuestra existencia tratando de compensar distintos actos que posiblemente habremos pensado equivocados. Ahora ¿qué tipos de actos compensan las tic? Tanto nuestros patrones de las relaciones sociales así como las tecnologías digitales tienen algo en común: se encuentran en permanente estado de evolución. Interactuamos a través de una continua mutación, una transformación liberadora y recurrente en la que nos reconocemos como usuarios ya dentro de la nuevas relaciones mediatizadas. Este tipo de relaciones actualizan los antiguos intercambios antes conocidos por la sociedad (por ejemplo los epistolares) compensando de esta manera la falta de inmediatez en comparación a las comunicaciones enriquecidas hipertextualmente a través de las redes de Internet. Nuestras relaciones humanas han evolucionado hacia las relaciones interpersonales mediadas por tecnologías. Probablemente como recompensa a nuestras carencias temporales o quizás impuestas como necesidad.
Son estos detalles evolutivos los que colocan al estudiante en su nueva figura de usuario, ya no solo por la demanda de la sociedad sino por la de su propia identidad dentro de su estructura social. Los aspectos sensibles de la educación en la era del conocimiento y su resignificaciòn masiva en los tiempos de la globalización dejan al descubierto las zonas oscuras a compensar.
El profesor Christopher Lasch describía, ya hace muchos años, este lado oscuro de la educación a partir de las nuevas formas de ignorancia que el percibía: “La educación en masa, que prometía democratizar la cultura, antes restringida a las clases privilegiadas, acabó por embrutecer a los propios privilegiados. La sociedad moderna, que ha logrado un nivel de educación formal sin precedentes, también ha dado lugar a nuevas formas de ignorancia. A la gente le es cada vez más difícil manejar su lengua con soltura y precisión, recordar los hechos fundamentales de la historia de su país, realizar deducciones lógicas o comprender textos escritos que no sean rudimentarios.”
Aunque no lo parezca, el profesor Lasch “no” se está refiriendo a las TIC ya que en el momento en el que fue concebido el anterior párrafo la tecnología no comprendía, todavía, como educar. Sin embargo, la idea principal es aplicable al estudio del espacio sombrío que las TIC deben atender.
Las nuevas formas de ignorancia de ayer pueden ser, hoy en día, reconceptualizadas como las nuevas formas de aprendizaje. Y, por supuesto, la tecnología que se entromete mediando entre la forma de ignorancia y el nuevo proceso de aprendizaje compensa así el déficit metodológico de la antigua educación en masa.
La oscuridad deja los interrogantes necesarios para que la evolución natural del estudiante caracterizado de usuario se lleve a cabo y forme de esta manera al estudiante usuario responsable y conciente del entorno en el que se desarrolla.
Uno de esos interrogantes puede ser ¿en que nos equivocamos para tener que compensar mediante la tecnología nuestros valores fundamentales como sociedad?
