Entrevista a Ricardo Santoni por Laura Banfi y Cecilia Pelle
“internet contribuye a la dispersión y fragmentación características de la época”

Ricardo Santoni es profesor de la Universidad Kennedy desde el año 1998. Trabaja en los talleres de Introducción a la Expresión Oral y Escrita y en otras asignaturas referidas a la producción y comprensión de textos. Con amplia experiencia docente en nuestra y otras universidades, conversamos con él sobre temas que son importantes para el desarrollo y crecimiento de los estudiantes.
- ¿Cuales son las dificultades más comunes en los estudiantes en los talleres de escritura?
Son errores de todo tipo. Los más habituales son errores de puntuación y sintaxis. Pero el problema central es la comprensión de texto, la comprensión lectora, es un problema que veo también en la Universidad de Quilmes, cuesta mucho más que lo escrito.
Yo apuntaría más a la comprensión, si bien lectura y escritura están unidas, cuando focalicé los ejercicios en la comprensión de textos, vi que los estudiantes podían pensar un poco mejor, aunque no mejoraran tanto la expresión escrita. Hay un problema que noto que está más relacionado con la comprensión lectora y es la sintaxis.
¿Qué les diría a los estudiantes para superar esta dificultad? Yo les diría lo que dice Daniel Cassany en Describir el escribir: él afirma que la gramática es un auxiliar del aprendizaje, cuando antes se creía que era lo central; plantea la importancia de la lectura, ya que en forma inconsciente incorporamos la normativa en general. Es lo que pasa cuando estudias inglés, por ejemplo, hay ciertas reglas y estructuras que se repiten; entonces estos autores plantean que hay que estudiar la lengua como si fuera una segunda lengua.
Además, si uno escucha a un escritor u orador trata de hablar igual que él. Por ejemplo, en Taller Literario les doy un ejercicio "a la manera de" y consiste en imitar el estilo de un escritor; esos ejercicios sirven. Tienen que ver con ejercicios de escritura que es ponerse en lugar de otro; por ejemplo un ejercicio consiste en escribir la contratapa de un libro como si fuera el editor. La idea es darles ejercicios a los alumnos, con distintos propósitos de comunicación y que resuelvan situaciones concretas de escritura como las que van a encontrarse en la vida (como una carta laboral, un informe, etc.).
- ¿Qué opinás de las redes sociales y el uso de internet en la enseñanza universitaria?
Lo primero que habría que decir es que todavía va a pasar bastante tiempo para que todos tengan acceso a internet, a pesar de las netbooks que está entregando la presidenta, Cristina de Kirchner.
Hay algo que no se puede reemplazar y es la relación, el vínculo docente-alumno, que es algo muy personal, la confianza y el respeto mutuo entre ambos. La computadora no deja de ser una pantalla, no es lo que sucede en el momento, como la interacción cara a cara. Por ejemplo, en los talleres literarios el coordinador tiene una mirada mejor, más afectiva, el conocimiento es circular. Por eso las mejores clases que daba eran las clases de apoyo, con 4 o 5 estudiantes, donde se puede explicar y entender mejor.
Yo creo que la tecnología es un buen medio, no hay que demonizarla. Sin embargo, me llama la atención lo que ocurre con estas cosas. Todavía se sigue dependiendo de la palabra escrita; por ejemplo, se utiliza el término “foro” en internet. La tecnología está reproduciendo lo que la vida real da como experiencia.
Pero en relación a la enseñanza universitaria, todavía lo institucional sigue siendo un marco. Lo que plantea el docente, en relación a internet es direccionar la búsqueda de conocimiento disponible en la web. Lo que ocurre con internet, el peligro que tiene es que contribuye a la dispersión y fragmentación, características de la época, que perjudican la concentración. Los que tienen mayor capacidad de síntesis pueden lograrlo y no todos la tienen.
Internet bien usado es maravilloso. Para mí internet es una gran herramienta, pero no creo que sea el mejor canal para la educación.
- Justamente, sabemos que además de profesor y escritor, sos usuario de las redes sociales, y tenés tu página de Facebook. Allí surgió un personaje, un gato minúsculo de madera que transita a través de imágenes fotografiadas diferentes historias sencillas. ¿Cómo surgió este personaje, Cuchúbelo? ¿qué te moviliza de este personaje?
- (Risas, “¿en serio vamos a hablar de Cuchúbelo?” nos pregunta entre divertido y asombrado) El gato de madera comenzó como una especie de broma, yo lo hacía como algo ingenioso, original; por eso lo subí a Facebook. Cuando comencé a sacarlo a la calle, el gato apareció como una mirada “fresca”. Por ejemplo, en la calle Pasteur puse al gato al lado de una placa recordatorio de las víctimas de la AMIA. Con este gato se redescubren cosas, lugares, por ejemplo la inocencia frente al semáforo. De a poco, fue tomando protagonismo y también lo utilicé para contar historias: su viaje en subte, sus aventuras en una fiesta, visita la casa de un amigo. Es notable lo que pasa con la gente, porque en general al principio lo rechazan, pero yo les digo que es para una revista infantil y entonces muchos acceden gustosos a posar en una foto con él. Además lo hago interactuar con la gente, lo doto de características intelectuales.
Ya en Facebook, le coloco epígrafes a las fotos y eso le agrega información. Es muy divertido lo que le pasa a la gente; tiene que ver con que hay una muy buena predisposición. Me permite en varios sentidos “una mirada extrañada”, también tiene algo ideológico. La reacción de mis compañeros, en primer lugar, es que piensan: “¡este tipo está totalmente loco!”, pero después terminan jugando, se enganchan.
- ¿Y en qué termina este gato, en un nuevo cuento, un libro, quizás?
No sé, por ahora no hay un proyecto. Me regalaron otro gato verde con rayas y lo voy a usar como un alter ego. Para mí es como una válvula de escape de lo racional. Me conecta con la locura, con la creatividad y también con la creatividad y locura de la gente y su costado infantil.
Ricardo Santoni acaba de publicar su segunda antología de cuentos, Médanos. Al respecto de esto nos explica:
“Este libro tiene siete cuentos, hay dos que son más recientes. La diferencia con el libro anterior es que son cuentos más breves; en el otro libro había un cuento largo que abría y otro que cerraba, también largo. En cambio, este libro se lee más fácil. Hay menos incidencia del “yo”, es más variado que el anterior.
El primer cuento, Manos, es el más antiguo; trata el tema de las relaciones de pareja, el paso del tiempo, la imposibilidad de entenderse, igual que el último cuento.
Los demás cuentos, son similares en cuanto a la temática; salvo Con mamá, en Chacarita; que tiene que ver con la muerte de mamá. Son todas situaciones que se dieron entre los años 1885 y 2003.
¿Cómo se generan las historias? Muchas veces pensé la historia a partir del título, como por ejemplo en El pibe que parecía fumado; otras en cambio son anécdotas que me cuentan y a partir de ahí escribo. También de cosas cotidianas que me llaman mucho la atención puede surgir un personaje; es decir que todo el tiempo se puede estar gestando una nueva historia…”
Con buena crítica, su libro abre el juego y la esperanza de nuevos proyectos que en este año podrían cumplirse. Que así sea.
Lic. Laura Banfi y Lic. María Cecilia Pelle

CV en pocas líneas
Ricardo Luis Santoni es Licenciado en Letras, egresado de la Universidad de Bs. As.; es profesor universitario y coordinador de talleres de escritura en cuentos. En el año 1984 obtuvo Mención Especial en el concurso de poesía convocado por el Comité Organizador de la Feria del Libro. En 1997 publicó un relato en la revista Con V de Vian y es co-autor junto con Ana Longoni del libro De los poetas malditos al video-clip. En 2007 publicó en Simurg un volumen de cuentos, Malbec y en 2010 publicó su segundo libro de cuentos, Médanos.
