Fresco y batata por Laura Banfi

31.01.2012 21:04

 

¿a usted le importa qué comí anoche de postre? ¿quiere saber qué estoy haciendo ahora mismo? ¿o ayer a la tarde? ¿le interesa saber que estoy conduciendo mi auto, o qué estoy escuchando en la radio  o si estoy aburriéndome?. La información que circula en las redes sociales, especialmente en Twitter, es especialmente llamativa al ver su contenido, especialmente entre los usuarios no famosos (y algunos famosos también).

Roman Jakobson, uno de los padres de la lingüística estructural, designó las ya clásicas funciones de la comunicación. Una de ellas, la función fática, es aquella que se apoya , dentro del esquema de la comunicación, en el canal. Es la función de contactar, de establecer relaciones a partir de, el clásico ejemplo de Jakobson, “hola, ¿me escucha?” en una conversación telefónica. Esta fórmula alude simplemente a la verificación del buen funcionamiento del canal, del contacto. 

Como postula Daniel Bougnoux (1999), la función fática se da cada vez que un sujeto quiere garantizar la relación, independientemente del contenido del mensaje. Según el análisis, la función fática aparece cada vez que hablamos por hablar. Por ejemplo, en la comunicación política, los candidatos no tienen quizás tanto para decir, pero lo importante para ellos es estar en la escena y aparecer en el show televisivo de mayor audiencia. En la vida social de las comunicaciones cara a cara, muchas veces tenemos este tipo de comunicación, por ejemplo, en el comentario del tiempo en el ascensor con un vecino, o con la cajera de un supermercado . El silencio, parece, es una incomodidad, a punto que existe el refrán “pasó un ángel” para llenar ese instante de silencio en una reunión. 

Los teléfonos celulares, desde que se permitió la posibilidad de estar conectados a las redes sociales, en especial twitter, alientan este tipo de función. Las redes sociales son formas de interacción social, y están marcadas por un intercambio permanente de mensajes. En particular, Twitter, sirvió para que los políticos dispusieran información a la gente sin mediar los tradicionales medios de comunicación. Las últimas investigaciones de diversas disciplinas, señalan que twitter funciona como catarsis para la gente común y no común. Lo que se dice , desde el relativo anonimato de la pantalla, se dice con una libertad diferente de la comunicación cara a cara. En la vorágine de la comunicación, la reflexión de lo que se dice se deja de lado, y aparecen todo tipo de mensajes sin filtro. Un twitteo contiene 140 caracteres de extensión, por lo que además, se exige síntesis a aquello que se pretende expresar. Hay quienes explican que pertenecer a las redes sociales ayuda a mitigar la soledad. Lo nuevo es que aquello que aparecía como género en lo que se conocía como diario íntimo, hoy aparece expuesto y hecho público.

En la Argentina hay más de 26 millones de personas con acceso a Internet .  Si bien en general, la sociedad actual se relaciona de manera adictiva a todo, una de las adicciones más preocupante es la de estar conectado a la Red. Y no hay centros especializados en las adicciones a Internet. Se la trata como a cualquier otra adicción. Esta adicción se manifiesta por, por ejemplo, estar conectado más de tres diarias fuera del horario laboral, sentir angustia exagerada por no poder conectarse o navegar en algún momento del día, pasar varios días sin contacto real con allegados, familiares o amigos y no sentir preocupación por ello entre otros signos de alarma.

Se puede concluir, en principio, que esta fanatización sobre el “estar en contacto”, lejos de decir algo, solo dice del signo de estos tiempos: tener que decir algo sin nada que decir. Y no creo que importe contar qué cené anoche de postre.

 

 

 

Bibliografía

Bougnoux , Daniel, Introducción a las ciencias de la comunicación, Bs.As., Claves, 1999

Nicosia, Gisela, “ Por qué la gente dice cosas a través de Twitter que no se atrevería a mencionar cara a cara”, diario Perfil, 29-5-11

……………….” No existen centros especializados para tratar adictos a Internet”. Diario Perfil, 29-5-11